¿Quién es la Gallina de los Huevos de Oro?

oca de los huevos de oro
Ilustración de Milo Winter 1919

¿De dónde viene el dicho “la Gallina de los Huevos de Oro”?

La gallina de los huevos de oro, o mejor dicho “matar a la gallina de los huevos de oro” es uno de los refranes populares más conocidos del mundo.

En el mundo anglosajón, sin embargo, la gallina es una oca, pues el refrán es “the goose that laid the Golden Eggs”.

Al parecer en la versión original de la fábula de Esopo, un filósofo griego de hace más de 2.500 años, era la oca la protagonista de la misma.

Otras versiones más tardías de la misma han introducido la gallina, y al final según donde estemos escucharemos una u otra versión.

De hecho, la frase “Hen that lays golden eggs” también es usada en la “mitología” anglosajona, aunque en este caso de carácter esotérico, frase que se intercambia con la de Black Pullet (Gallina Negra). En este caso estamos hablando de magia negra, nada menos.

Otras relaciones de este término de la gallina de los huevos de oro es con la Alquimia, esa doctrina tan de moda hace siglos, que estudiaba como transmutar el metal en oro, aunque esto no era sino una fábula que encerraba otro tipo de oro, “el oro espiritual”. No obstante, este tema de la alquimia y el oro merece otro capítulo aparte.

Volviendo a la historia de Esopo y de la oca, la misma es bien conocida y trata sobre la avaricia y la pérdida de lo que da la riqueza por dicha avaricia, por intentar sacar más de lo que se debía.

Los granjeros originales de la historia compraron una gallina y vieron como esta empezó a poner huevos de oro.

Impresionados, decidieron que lo mejor sería matar a la gallina para intentar conseguir el resto de los huevos de oro, para conseguirlos cuanto antes, en vez de esperar y tener paciencia a que se diese el ciclo natural del animal.

Al final, acabaron con su gallina de los huevos de oro.

Este término es, y ha sido usado, en el mundo cada vez que alguien acaba con la fuente de riqueza de su familia, empresa, región, país, imperio, por ser demasiado ávaro.

Curiosamente esto es algo que vemos que pasa una y otra vez en el mundo moderno, sobre todo en los asuntos que tienen que ver con los políticos que buscan la riqueza por la vía rápida.

¿Cuál es la riqueza por la vía rápida?

Esa que mata a la gallina de los huevos de oro.

¿Cuál es la gallina de los huevos de oro de este mundo?

El mercado.

Los políticos sin embargo, apoyados por las masas, que también solo miran por el cortoplacismo, casi siempre se ven empujados a intentar sacar beneficios a corto plazo a cambio de arruinar el largo plazo de un país.

Ya lo decía Tácito 2.000 años atrás:

Cuanto más regula el Estado más corrupto es.

Este, en realidad, es el drama de las gallinas de oro.

¿Quienes son los granjeros codiciosos del cuento de la Gallina de Oro?

Los granjeros, representados por los políticos y los súbditos del pais que los eligen, prefieren obtener los máximos beneficios a corto plazo quemando toda la prosperidad del país.

Ejemplos de esto los tenemos a miles, pues miles y millones son los procesos de destrucción del mercado que ocurren día a día e los numerosos decretos reguladores que van aprobando los gobiernos.

Ejemplos de esto son los de Zimbabue, Venezuela, Argentina y la práctica mayoría de países subdesarrollados que suelen tontear con gobiernos populistas (aquellos que matan a la gallina “Mercado”).

En Zimbabue, por ejemplo, el gobierno de Mugabe decidió que la propiedad de las granjas por aquellos descendientes de los blancos era injusta, por lo que procedió a expropiar las mismas, y no solo eso, sino a colectivizar la economía con controles de precios y regulaciones varias que lo único que hicieron fue destruir al mercado, es decir a todos los productores privados del país, con lo que se desencadenó una hiperinflación épica que llevó al país a un 80% de paro y destruir por completo la economía del país.

Zimbabue pasó de ser la “Cesta de África” (uno de los más eficientes productores agrícolas del continente) a un país de hambrunas.

El caso de Venezuela es diferente.

Contando con las mayores reservas de petróleo del mundo, y en una tesitura en la que el precio del barril estuvo subiendo mucho, desde el año 2000 al 2007, el chavismo se afianzó en el poder y poco a poco, aplicando sus medidas de control de la economía, de regulaciones, expropiaciones y controles de precios varios, consiguió lo que parecía imposible: que Venezuela entrase en una de las hiperinflaciones más vergonzosas de la historia, con un éxodo masivo de ciudadanos a los países vecinos.

Ahí, también, destruyeron al mercado.

Lo común en ambos casos es que aún en medio del colapso, y al final del mismo, la culpa sigue siendo del mercado y de los burgueses, cuando en el país en esos momentos ya no quedan burgueses, y los pocos que quedan son las multinacionales capitalistas que por alguna razón mágica, son las únicas que pueden seguir operando en el casi inexistente mercado del país.

Siempre ocurre igual, sin excepción.

Piensa en todo lo que usas: tu iPhone, tu portátil HP, tu BMW, tu Toyota, tu Coca Cola, tu Ron, tu cigarro, tu juego de Play, tus pantalones Levis, etcétera.

Todo eso es fruto del mercado.

Más aún, si eres de los que odian al “capitalismo” y al mercado, deberías pensar por un segundo en las cosas que estás usando.

Si tanto odias al mercado, entonces deberías no usar esas cosas, o al menos el tipo de cosas que son de tipo lujoso.

Siempre me hace gracia ver a los que odian al capitalismo, usando iPhones y coches caros, en vez de demostrar su odio por esa opulencia usando el móvil más barato del mercado y un coche de segunda mano con 15 años de antigüedad.

Al final, siempre estamos en ese círculo vicioso que tanto gusta a los enemigos del oro, que no son otros que los granjeros codiciosos que siempre acaban por matar a la gallina, para luego ser descubierto, como con la familia Ceaucescu, que tienen la casa llena de oro.

Lo mismo que los familiares de Maduro y Chávez que viven en el extranjero, en urbes capitalistas, con todos los lujos posibles, mientras sus padres siempre han estado, y están, con la retahíla de lo malo que es el Capitalismo.

El siglo pasado, en medio de huelgas en el ferrocarril de los Estados Unidos, se usó esta fábula de forma caricaturesca para representar el peligro siempre presente de los “comisarios comunistas”, que aleccionando a los obreros para derrocar el sistema de empresa, siempre están amenazando con destruir a la Gallina de los huevos de oro.

La diferencia entre los países avanzados, como Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Japón, Taiwán, Corea del Sur, y muchos otros de, por ejemplo, Latinoamérica o África, es que los primeros tienen más resistencia a matar a la gallina de los huevos de oro, y al menos lo van haciendo lentamente, con regulaciones normalmente no tan agresivas contra la propiedad privada y el mercado.

Los segundos, siempre están intentando crear utopías sin nisiquiera haber construido el capital necesario para poder expoliar.

Es decir, Alemania puede permitirse ir aplicando regulaciones del Estado y mayores tasas de gasto social, porque antaño, cuando tuvo el momento, la gallina puso muchos huevos (Siemens, VW, Daimler, BMW, Basf, etcétera), y de esos huevos han podido seguir viviendo con el paso de las décadas, a pesar de que la gallina alemana y no produce como producía.

Otros países, como Argentina, Venezuela, Bolivia, y casi cualquier latinoamericano, no han dejado que se construya el capital necesario para que la gallina ponga muchos huevos, pues a poco que la gallina ponía algún que otro huevito, llegaban regímenes de corte “bolivariano” que prometían acabar con la “injusticia”, “repartir justamente”, “crear riqueza”, y “acabar con la codicia”, provocando justo lo contrario: aumentar la injusticia, crear pobreza y repartir de manera injusta, poco para los muchos y mucho para los amigos del gobierno.

El resultado después de varias décadas es evidente.

Nunca olvides esto:

La Gallina de los huevos de oro es el mercado.

Al mercado le gusta el oro.

Los granjeros codiciosos son el Estado.

Al Estado no le gusta el oro.

¿Por qué?

Porque es más difícil de controlar que cualquier otra divisa.

Gracias por compartir

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