Nixon, el Patrón oro y los malvados especuladores

Uno de los momentos más bochornosos de la historia moderna fue el día en el que Richard Nixon salió por la tele para soltar el bombazo de que los Estados Unidos decidían, de manera unilateral, abandonar Bretton Woods y, por tanto, el Estándar del oro.

Entres sus palabras se pudo escuchar:

  • “Tenemos que proteger la estabilidad del dólar”

Primera pista de tener un enemigo del oro enfrente: mentir como un bellaco.

Si algo se consiguió con abandonar el Patrón Oro, fue la mayor inestabilidad del dólar, el cual, casi 50 años después ha perdido un 97% con respecto al oro, por no hablar de los grandes movimientos entre las divisas mundiales, en lo que parece una carrera especulativa sin fin por parte de los diferentes estados, a ver quién es capaz de devaluar mejor con respecto al resto.

  • “Ha habido una media de una crisis monetaria internacional al año”

Creo que si miramos los datos de después del Shock Nixon, este dato podría bien haberse triplicado.

Por ejemplo, el número de países con problemas severos de inflaciones y colapsos monetarios ha aumentado dramáticamente, de tal modo que en algunas zonas del mundo el problema parece perpetuo: Venezuela, Zimbabue o Argentina.

  • “¿Quién gana en estas crisis? Los especuladores monetarios. En los últimos tiempos estos están en pie de guerra contra el dólar americano”

Otra pista más para detectar a los mentirosos monetarios, y esta no falla; el sempiterno: “la culpa es de los especuladores”.

De hecho, este fue el argumento fundamental de la derogación del Patrón Oro, porque se supone que los especuladores monetarios estaban atacando la soberanía monetaria de los Estados Unidos.

patron oro nixon
El oro comenzó a apreciarse de manera inmediata (parece que los especuladores siguiern ahí, a pesar de todo)

Los especuladores como culpables de todo

Aquí también nos obsequió con una contradicción inconmensurable pues argumentó que los Estados Unidos eran la economía más poderosa del mundo con diferencia.

Entonces, ¿si era la economía más poderosa del mundo y el dólar la divisa más fuerte, cómo es posible que unos simples especuladores pudieran ponerla en tantas dificultades?

Sí, de hecho, se tratase de la economía más fuerte del mundo – que de hecho lo era – entonces no tendría que tener miedo de otros agentes de la economía mundial.

Más bien debería ser al revés: que el mundo tuviese miedo del dólar.

Pero esto en realidad nos da una pista de quienes eran estos verdaderos “especuladores” que estaban haciendo que el dólar cayese en su cotización con el oro y se viera comprometido por ello.

Quizá esos especuladores estaban más cerca de lo que Nixon decía, más que nada porque esos malvados especuladores que estaban haciendo daño a la economía americana eran el mismo Nixon y sus correligionarios.

¿Pero cómo es posible, si Nixon nos decía que eran otros especuladores los causantes?

Pues porque, como siempre, los enemigos del oro nos confunden con la ley de lo invertido, echando la culpa a seres misteriosos de algo que ellos mismos estaban gestionando.

¿Cuál era el verdadero problema?

Pues que el gobierno de Nixon y los anteriores a éste, estuvieron aumentando los programas de políticas sociales y ayudas de manera bastante fuerte. Millones de ciudadanos americanos pudieron entrar en las filas de los “mantenidos por el Estado” en esos años.

Añadido a eso, el presupuesto de la Guerra de Vietnam también iba sumando poco a poco.

Debido a estas causas – sobre todo la primera – el valor del dólar empezó a verse amenazado y el precio empezó a hacer aguas poco a poco, con el oro cada vez más escaso para poder hacer frente a unas posibles demandas internacionales.

Lo que consiguió con ese default (impago) fue conseguir un poco de aire durante esos años para poder seguir con las políticas de déficits eternos sin ser descubierto tan fácilmente como antes lo era con el Patrón Oro.

A partir de ese día los grandes tenedores de dólares internacionales como Francia, Gran Bretaña, Alemania, los países árabes, etcétera, sabían que ya no podrían intercambiar sus dólares por el oro a 35 unidades la onza.

De inmediato se dieron cuenta de que sus reservas internacionales fueron devaluadas pues ya no podrían deshacer sus posiciones de dólares de manera ordenada.

Incluso si alguno de esos países no estaba corriendo déficits y estaba intentando llevar una política austera vio como ello se vio trastocado sin previo aviso, de manera sibilina, por un anuncio televisado del presidente Nixon.

Una fecha para mantener en la infamia.

Pero no nos engañemos, tampoco ocurrió lo que muchos gold bugs previeron: es decir que los Estados Unidos quebrarían en cuestión de años.

Casi 50 años después el gobierno americano todavía no había quebrado.

Este episodio fue, sin embargo, de una importancia simbólica extrema porque demostró el verdadero carácter del sistema en el que está metido todo Occidente. Un sistema democrático que es incapaz de detener el crecimiento del tamaño del Estado y que marcha inexorablemente a la bolchevización del mundo, de una manera furtiva, al estilo fabiano.

En 1971 el gasto del Estado en los Estados Unidos representaba aproximadamente el 30% del PIB.

50 años más tarde representa el 45%.

A finales del Siglo XIX, el gasto público de los Estados Unidos era del 2% del PIB.

La tendencia parece clara a nivel mundial: crecimiento exponencial del Estado

Imaginemos eso: era una sociedad casi sin Estado, en el que el mismo apenas realizaba su labor de defensa, una justicia limitada y prácticamente nada más.

Como han cambiado las cosas en poco más de 100 años.

¿La tendencia parece clara no?

Nixon no hizo sino seguir la tendencia y sacudirse de una de las barreras que dificultaban la continuación del crecimiento del Estado mediante los mil y un programas que pertenecen al mismo: Medicaid, Food Stamps, SSI (Supplemental Security Income), EIC (Earned Income Credit), etcétera.

En el resto de Occidente y el mundo avanzado ha ocurrido lo mismo.

Ya nadie está atado a las restricciones fiscales que imponía el oro.

El techo del gasto ya no tiene límite.

Patrón oro y estabilidad monetaria: balance de la Cuenta Corriente

La prueba de que Nixon era o bien un ignorante o un mentiroso (podemos estar seguros que era la segunda opción), es que el mismo dijo en ese vídeo que la economía del país dependía de un dólar fuerte y estable y que el balance por cuenta corriente negativo que estaba empezando a haber en esos días era malo.

Pues bien, resulta que gracias a lo que hizo Nixon, el déficit de los Estados Unidos se disparó de manera exponencial en los siguientes años.

oro y cuenta corriente estados unidos
Como vemos, la cosa estaba bastante tranquila precisamente hastas 1970. Cortesía de tradingeconomics

Mientras se mantuvo el Patrón oro dicha cuenta corriente se mantuvo estable.

Una vez eliminado el anterior, tanto el dólar como la cuenta corriente se fueron al garete.

Para verlo en cifras, si vemos los datos de verano de 1971 y los de 2018, el nivel de déficit por cuenta corriente es 2.000 veces mayor que cuando Nixon decidió “arreglar” el problema y “prohibir” a los “especuladores” que siguieran haciendo daño.

¿Quién fue el que hizo daño a aquí?

El destino del Imperio Americano está sellado, así como el del resto del mundo.

El shock de Nixon, si bien simbólico, no fue sino un paso más hacia la construcción del Estado colectivo mundial; un estado que, obviamente, no podrá tener al oro como pilar de su sistema monetario.

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