Errementari y la campana de oro

Spoiler: no leas este artículo si quieres ver la película Errementari sin saber qué va a pasar.

La película española Errementari basada en una leyenda vasca ha deparado algunas sorpresas agradables, como ha sido la inclusión del oro como elemento primordial en el desenlace de la misma: nada menos que para atormentar al Diablo.

Sinceramente, esto era lo último que me esperaba de una película moderna de fantasía o ciencia ficción, pues los últimos años se han caracterizado por un estilo macabro, oscuro, con personajes odiosos y finales donde triunfa el mal.

Por no decir el ataque sin cuartel que recibe el cristianismo desde Hollywood a los cuatro rincones cinematográficos de la Tierra, a veces de manera subliminal y muchas otras de manera directa; y sin embargo, en Errementari, vemos como todavía tenemos un mundo donde el cristianismo pelea sin cuartel contra las fuerzas del mal.

Bien es cierto que los personajes principales, Patxi y Usue se nos presentan como poco cristianos al principio, el primero por haber hecho un pacto con un demonio y la segunda por su “ateísmo” inicial.

Sin embargo, a medida que avanza la historia, ambos se ven embarcados en una lucha que los lleva a descubrir que los cristianos no estaban tan equivocados del todo, y que el infierno existe, y no solo eso; sino que en un ejercicio de heroísmo, Patxi se adentra en el mismo con una campana gigante de oro, nada menos, que para arremeter contra del mismo Diablo.

Pocos finales más heroicos podemos ver hoy en día.

¿Pero por qué es el oro tan importante en esta leyenda vasca llevada a la pantalla?

No sé en la leyenda original, que parece tener poco que ver con la película, pero en la misma tenemos que el oro es el elemento que dirige buena parte de la historia.

No es ni el peligro del herrero, ni los – supuestos – crímenes de este los que llevaron a que el pueblo colaborara activamente en su captura, sino el oro que según el inspector del Estado, tenía Patxi.

Ese tesoro formado por oro hizo que los hombres del pueblo perdieran la cabeza y siguieran al agente estatal hasta el infierno, literalmente.

Una vez en la casa del herrero, se descubrió la verdadera identidad del agente estatal que no era sino un diablo enmascarado cuya misión era la de castigar al demonio prisionero de Patxi, el que le salvó la vida tras las guerras carlistas a cambio de su alma.

Garbanzos y la obsesión por contar de los demonios

Antes de continuar con el tema del oro creo vamos a ver un episodio cuando menos curioso en la película, y que no es por casualidad, por cierto.

Este episodio ocurre cuando Patxi y la niña atormentan al demonio prisionero del primero, y entre otras cosas usan los garbanzos como arma de tortura.

¿Pero qué clase de tortura es esa?

Pues una espiritual, nada menos, que es al final la que más daño le causa al demonio, porque este, por su espíritu eminentemente cuantitativo – esto requiere de mayor explicación – tenía que contar los garbanzos cada vez que los mismos eran lanzados al suelo.

Esto se debe a la obsesión con contar las cosas, algo realmente típico de los espíritus descarriados que solo ven la cantidad y para los cuales todo se mide, y todo tiene precio.

Este tema es muy acorde, además con la naturaleza de las fuerzas del mal, que buscan homogeneizar todo y para ello necesitan de un sistema en el que todos los componentes sean numerados, un “Reino de la Cantidad”, como diría René Guénon, refiriendo al mundo correspondiente al final de los días, donde todo tendría un carácter invertido, algo con carácter indudablemente maléfico.

Este tema de la obsesión por contar, no es único en los demonios sino también en los vampiros, otros seres similares, que a fin de cuentas requieren de robar la energía de otros.

Esto es algo bien conocido en los antiguos mitos sobre vampiros de Europa del Este o incluso de China.

Interesante, sin duda, el tema de la llamada aritmomania

Otra manera de atormentar a tan particular diablo era mediante una pequeña campana bendecida.

Errementari y la campana de oro

Es en este tema de la campana donde la cosa se pone realmente interesante, pues al final se descubre que la campana que el herrero había hecho para la iglesia del pueblo era de oro, y lo curioso es que el pueblo entero no se opuso a que Patxi se la llevara consigo al infierno, aún sabiendo que era de un valor extremadamente alto, y que ahí estaba el oro que inicialmente los había llevado a tal lugar.

Al final, el pueblo renunció al oro que iba buscando de manera avara, pues vio que el mismo tendría más uso en otro sitio, de las manos de ese herrero que por honor iba detrás de la niña a la que había fallado, a las puertas del Averno.

Finalmente en el mismo infierno, se descubre el por qué Patxi quería llevar la campana y su martillo: nada menos que para adentrarse donde nadie se atrevería y atacar en su propia morada al Príncipe de las Tinieblas.

Esa osadía se llevaría a cabo sonando la gigantesca campana de oro con su martillo, como si se tratara de Tor, atacando con su martillo a los demonios.

Como vemos, el oro tuvo un papel fundamental en esta película, tanto como elemento de perdición como elemento de redención y lucha contra las fuerzas del mal.

Con respecto a este asunto de la campana de oro, al parecer, los orígenes de tocar las campanas e las iglesias viene del hecho de intentar expulsar o repeler a los espíritus impuros, por lo que vemos que el asunto de la campana no viene de la nada, así como tampoco que la misma sea de oro.

El hecho de que las campanas siempre hayan estado en lo alto de las iglesias es un signo de “guarda”, defendiendo nuestro terreno material de las influencias que puedan venir del aire, pues no olvidemos que Satán es el “príncipe de los poderes del aire”.

En la Edad Media las campanas de las iglesias servían para espantar los malos espíritus y eran especialmente tocadas en las noches en las que se creía que las brujas eran más propensas a salir.

Así mismo como las tormentas se creían que eran cosa del mal, las campanas eran sonadas cuando se preveía tormenta, intentando espantar a los posibles espíritus inmundos.

También era común el uso de campanas por los dueños de tiendas para mantener las malas influencias lejos.

Estas cosas y muchas más se les han atribuido a las campanas, que sin duda, tienen un simbolismo y uso que las hace mágicas.

Conclusión

Como hemos visto, una película un poco inusual, a pesar de los guiños a la modernidad, y a algún que otro cliché.

El oro nos lo muestran como lo que es: el verdadero dinero de este mundo, el tesoro que todo el mundo busca y el material con el que atormenta a los mismos diablos del infierno.

Curiosa película.

Y recuerda una cosa: el Diablo siempre te va a intentar engañar con el oro, o bien engatusándote con él, o bien intentando arrebatártelo con alguna de sus argucias.

Eso es lo que siempre hacen los Enemigos del oro.

Puedes ver el trailer aquí:

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