El expolio del oro en el chavismo bolivariano

El Siglo XXI no es muy diferente al Siglo XX, y a pesar de haber experimentado lo mismo una y otra vez, seguimos con los experimentos del socialismo, que siempre, casi sin excepción, tienen algo en común: el oro del país desaparece como arte de magia.

Otra cosa en común es la siguiente: los gobernantes y sus familiares son todos multimillonarios, sobre todo los que están en el extranjero.

¿Cómo es posible en un estado cuya divisa máxima es la igualdad y la maldad del capitalismo?

¿Maldad del capitalismo para quién?

No será para sus familiares, quienes sí parecen disfrutar de dicha “maldad”.

En fin.

Maduro y Chávez odian al capitalismo pero no los dólares en sus bolsillos

El régimen chavista bolivariano de Chávez y Maduro no ha sido excepción a la doctrina fundamental de los enemigos del oro en el mundo: decir una cosa y hacer la contraria.

Es un “secreto” bien conocido que familiares de Chávez, Maduro y otros dirigentes y funcionarios importantes del país se han convertido, por arte de magia, en personas acaudaladas. Curioso en la familia de un conductor de guaguas o un simple militar.

Normalmente no esperaríamos que tales profesiones condujesen a que hijos, sobrinos y primos acabaran con fortunas de cientos de millones de dólares rondando por las cuatro esquinas del mundo.

Suponemos bien. Tales profesiones de obrero no pueden dar semejantes réditos.

Para conseguir esos réditos en un país capitalista has de tener una empresa o una herencia de una familia que tenía una empresa y capital. Trump es uno de estos ejemplos.

El presidente de los Estados Unidos no miente; es millonario y tiene muchas empresas y te lo dice a la cara. Sin trampa ni cartón.

El caso de los Chávez, Maduro y sus familiares es diferente. Te dicen que el capitalismo y las empresas son cosas muy malas que hay que eliminar. Sin embargo, familiares como la hija del fallecido Chávez, María Gabriela, tienen según fuentes cientos, según otras, miles, de millones de dólares en cuentas en diversos entramados del sistema bancario off-shore mundial.

Vaya, resulta que según esta lógica, el odiado Trump sería un tipo honesto, que nos dice la verdad, pero que es odiado por dicha verdad: por convertirse en rico en el sistema capitalista, compitiendo con otras empresas.

Según la misma lógica, Chávez, Maduro y sus familiares millonarios son unos mentirosos.

Repudian al capitalismo de “boca” pero bien que les gusta vivir en Nueva York o las ciudades europeas tomando cocktails y en apartamentos de lujo.

¿Será que el salario de los miembros del partido venezolano son de cientos de millones de dólares al año?

¿Será que los familiares del chavismo son unos linces para los negocios y contradiciendo los consejos de sus patriarcas, han abierto empresas y ganado una fortuna?

No parece muy creíble, ¿no?

Las historias de la familia Chávez en el Estado de Barinas darían para un libro y más, pero no tenemos aquí tanto tiempo para esas cosas.

De Maduro y sus amigos más o menos lo mismo.

Al final, siempre pasa lo mismo: el oro del país termina en los bolsillos de los supuestos salvadores socialistas del mismo.

¿Qué pasa con el oro venezolano?

Bien, lo que cabría esperar en un régimen transicional al socialismo comunista.

De una manera muy similar a la que sucedió en España unos 80 años atrás, el gobierno venezolano de repente se concienció que el oro del país tenía que estar en el territorio nacional.

Nada que objetar.

Eso en realidad, es lo que querría cualquier país con dos dedos de frente.

Eso es lo que hizo Chávez hace unos años.

¿Pero hizo eso para defender el oro de los venezolanos y devolverlo al pueblo?

No, para nada, a pesar de la “intención” y de los “titulares de prensa”, hizo justo lo contrario.

El oro venezolano estaba en cámaras acorazadas internacionales en las cuales el gobierno chavista no podía meter mano de una manera descarada para beneficio propio – entiéndase personal – y lo único que podía hacer era trámites legales estatales de compra-venta, etcétera. Lo normal y legal, vamos.

Eso no valía, obviamente.

El oro, para poder ser expoliado, ha de estar o bien bajo el control directo, en cámaras propias – lo ideal – o en cámaras de regímenes corruptos aliados.

No se daba ninguno de estos dos casos.

Había que realizar una de las estratagemas clásicas de los “enemigos del oro” en el mundo.

Proclamarse salvadores del mundo para quedar como buenos, cara a las masas, y más tarde, con el tesoro en las manos, proceder al reparto del botín, a escondidas, claro.

De todo el oro que se repatrió o el que ya estaba en las arcas del Banco Central de Venezuela poco queda ya.

Como por arte de magia ha ido desapareciendo, y sospecho que incluso parte del “repatriado” ni llegó a pisar el suelo de la institución venezolana.

Una vez el oro empezó a circular con la salvaguarda de los “funcionarios” venezolanos, no pasó mucho tiempo hasta que el rastro del mismo se fue perdiendo.

Ahora se encuentra en “bolsillos” personales varios por todo el mundo.

Uno de los casos denunciados fue el denunciado por el periodista Javier Mayorca, según el cual, el 28 de marzo se transportaron 2,1 toneladas de oro de Venezuela a los Emiratos Árabes Unidos de manera ilegal, sin fiscalización.

Otra manera en la que el oro sale de Venezuela sin que se sepa bien como es el contrabando de oro por la frontera con Colombia o Brasil y por otros medios que ni siquiera nos imaginamos.

El BCV apenas ingresa últimamente una fracción de lo que tendría que hacer teniendo en cuenta la producción venezolana de este metal.

¿Dónde acaba el resto del oro venezolano minado?

Que se lo pregunten a los funcionarios y dirigentes políticos responsables de la gestión del mismo.

De manera “misteriosa” desaparece de los almacenes, y parte del mismo aparece en Curazao, donde por arte de magia, aparece oro de la nada, que se “legaliza” y se exporta, siendo la principal de todas las partidas exportadoras del país.

Con esto también se ha creado un “mercado negro” descomunal, donde algunos venezolanos desesperados intentan minar oro por su cuenta para intentar contrabandearlo por la frontera.

Como vemos no es solo minería de Bitcoin lo que hacen los ciudadanos del país bolivariano para sobrevivir. Pero no dejan de ser actividades de mercado negro. Todo vestigio de economía capitalista legal ha casi desaparecido por completo de Venezuela. En ese sentido el chavismo habría triunfado. Es decir, habrían destruido parte de la “malévola economía capitalista venezolana”.

Sin embargo, dicha destrucción de una economía capitalista, y construcción de un modelo socialista no ha impedido que las cuentas multimillonarias en dólares de los dirigentes chavistas y sus familiares hayan dejado de crecer en Andorra, Hong Kong y otros sitios más exóticos aún.

Un tema curioso, la verdad.

Casos como el venezolano demuestran lo difícil que es salir de una espiral destructora como esta, pues a mayor pobreza causada por el estado, mayor número de gente dependiente del mismo, con lo que la resistencia a abandonar el anterior es incluso mayor.

Incluso en la situación más desesperada, con miseria y delincuencia por las calles como si fuera un país africano en guerra, no hay visos de que la situación pueda volver a un cauce más “normal” a corto o medio plazo.

Es casi imposible saber hasta cuándo durará esto.

Lo que sí es posible saber con una certeza del 100% es que mientras dure el régimen bolivariano en Venezuela, continuará el expolio del oro y toda forma de capital por parte de los dirigentes chavistas.

Al final de la crisis, sea cuando sea, se probará una cosa: que las arcas de oro de Venezuela estarán vacías.

Gracias por compartir

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